16 de enero de 2010

Un hombre tiene un cadáver

Porque tenerse pueden tenerse tantas cosas
que hay quien tiene un reló
y hay quien tiene una linterna,
un sombrero jorobado
una habitación sin luces
y hasta una lámpara apagada,
pero muy pocos tienen un cadáver.
Este hombre sí,
lo sacó de entre otros que reposaban a su lado,
estuvo buscándolo horas y horas
hasta encontrarlo,
lo buscó cuando otros buscaban agua pan harina o polvo,
lo buscó hasta decirle a los otros muertos
este cadáver es mío, muy mío
pues me acompañó de vivo años de dolor y miseria
justo es que ahora lo acompañe de muerto,
pero los demás cadáveres apenas algo o nada dijeron
y él que lo echó así, bulto maltrecho pero querido,
sobre una carretilla que brinca muertos y muertos
como si brincara piedras ceniza o barro,
y ahí va, carretilla y cadáver
el hombre y su muerto calle abajo,
calle ningún sitio
calle Y ahora qué hago,
porque pueden tener tantas cosas
que hay quien tiene una pulsera
otros una correa
y alguno hasta alguna casa,
pero ese hombre tiene un cadáver,
uno solo, para él solito,
y sería feliz ese hombre si ahora encontrara dónde enterrarlo.

Gilberto Hernández
15 de enero de 2010

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